Tal vez, entre con premura. No porque quiera ir más veloz, sino porque sé que casi es tiempo de pasar al siguiente piso.
Lo inevitable, no es evitable. Etimológicamente es lógico. Lo más sano es aceptarlo, y prepararse es lo más sensato.
Las capacidades se han visto menguadas. Ya los alaridos agudos o guturales no se ven tan bien como en la imaginación suenan. Ya la resistencia va disminuyendo; no es que hagamos mucho por incrementar la, o tan solo, mantenerla. Va ganando el tiempo en esta carrera.
La voluntad es fuerte, pero la capacidad y la decisión en contra, obstaculizan los anhelos. Sueños y anhelos de inmortalidad, difieren a la cruda realidad, dónde lo humano se impone. No hay voluntad o sueño que se oponga, por más que los sueñes o decretes, la realidad es la ama y señora de una humanidad vulnerable y soezmente expresiva.
¿Podemos detener lo inevitable?
¿Podemos retrasarlo siquiera?
¿Podemos con valentía y voluntad hacer realidad lo que soñamos, aunque el tiempo haya pasado y nos encontremos en una incómoda situación, dónde el forzarse pueda dar voluntad, energía y coraje para hacerlo, aunque sea parcialmente, realidad?
Son preguntas que en este momento respuesta no tengo.
Son preguntas que es bueno preguntarse, para determinar el valor del espíritu para seguir adelante, o rendirse a la decrepitud anunciada. Todo es causal de una voluntad mancillada por el privilegio y la comodidad.
Hago una pregunta abierta. ¿Debo de forzar mi cuerpo decadente por el bien de los sueños incumplidos? ¿En pro de la imagen pública de lo que se espera al estar en una posición publica con promesas en espera de cumplimiento?
Si de ellos emana un éxito existencial, estoy dispuesto; sin embargo, nada es seguro en esta vida. Ni seguro ni apoyado por el camino elegido de responsabilidad amor y normalidad. Son las desventajas de una sociedad sistematizada, que bajo sus yugos, quedamos enfangados los seres libres. Una sociedad y sistema que provee, que da a manos llenas a los fieles, a los oprimidos y productivos.
La rebelión esta en puerta. La subyugación se presenta como un camino.
La decisión está al frente...