Esta noche no es como cualquiera, no lo es, por el simple hecho de estar sentado aquí en este bar bebiendo una helada cerveza y exhalando el humo de un raquítico cigarrillo.
Lo que a mi alrededor se desarrolla me provoca una apoplejía momentánea, un fugaz encuentro conmigo mismo y mi alrededor, me hace pensar, me hace visualizarme sentado con la mirada expectante y relajada mientras me degrado cada vez mas en un vicio que tendrá un fin, como todo, pero que por ahora me ata a las costumbres pueriles que en su momento reflectaban una victoria ante la moralidad y el perjuicio, esa imagen de chico malo, la imagen respetable de un joven que sabe lo que quiere y necesita.
Y ahí estaba yo, sentado con un cigarrillo y una cerveza, nada más.
Las imágenes que ante mí se mostraban eran distantes y difusas, cabelleras largas, chamarras de cuero, piercings, tattoos, e infinidad de cosas las cuales en ese ambiente se desenvuelven como vaho saliendo de una boca con frío, como una hoja seca en un bosque otoñal, otoñal como me siento a mis 26 años, que si bien no son demasiados, son suficientes para darme cuenta de lo mucho que he cambiado, tanto física, como mentalmente.
Lo deprimente en esta situación, es el sentir el como la vida se ha escabullido lentamente por los dedos, o tal vez tan fugazmente que ni siquiera me dí cuenta de como es que las cosas que me aficionaban y me parecían parte elemental de mi personalidad y mi carácter, ahora me parecen carentes de importancia e irrelevantes ante mi ser.
Pues bien, el tiempo pasaba y la concurrencia de aquel bar, un bar cómodo, poco bullicioso pero con buen semblante, un bar que podría albergar al triste y al emocionalmente excitado, al malhumorado con la vida y con dios, al alegre de sí y por supuesto, al incomodo, al que nadie voltea a ve por ser como un mueble, algo no relevante, algo que simplemente sabes que esta pero no despierta el mas mínimo interés como para dar una hojeada.
Y ahí estaba yo, formando parte del panorama, siendo y estando, gastando y viviendo, sin hacer ni bien, ni mal, simplemente bebiendo una cerveza y fumando un cigarrillo.

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